Esta es una historia de lucha, ilusiones y frustraciones. Muchas frustraciones. Pero él, Tito Loizeau (41), lo cuenta con una gracia especial. Pareciera que nunca ha sufrido. Y por más de que lo hayan catalogado de fracasado varias veces, nunca sintió que era un traje hecho a su medida. Su vida está llena de fracasos. “De todos saqué una lección importantísima para levantarme y seguir adelante”, sostiene. Para él es una perfecta mentira esa de que “el tren pasa solo una vez en la vida”.

A los 28 años, Tito era un contador exitoso con estudio propio. Pero eso no era para él. Así que decidió abrir una cadena de cines en Gualeguaychú. Pero el éxito duró poco y tuvo que cerrar. Al tiempo se le dio por remontar una compañía de muebles: armó un prototipo de sillón que lanzaría al mercado a un precio bajísimo. Le fue bien. Hasta que una madrugada sonó el teléfono y todo se vino abajo: el local donde producían los sillones se estaba incendiando. Perdió todo. Tuvo que volver a empezar. Abrió un sitio en internet de cupones de descuento que no duró mucho. Luego lanzó una agencia de marketing profesional y empezó a vender sus servicios en el exterior. Más tarde inauguró en el país el primer Barbie Store, un éxito que recorrió el mundo. Pero un día se acabó. Fue el año pasado, cuando cerró nueve locales juntos.

Para Rubén Salim Brovia (34), licenciado en administración de empresas, la tercera recién parece ser la vencida. En sus dos primeros intentos de crear empresas fracasó. La primera fue una aplicación turística para teléfonos que no duró mucho. La segunda vez tuvo la idea de vender por internet productos para mascotas. La feroz competencia terminó afectando su negocio. Más tarde apareció la posibilidad de unirse a un proyecto científico para comercializar un medicamento creado en el Laboratorio de Estudios Farmacéuticos y Biotecnología Farmacéutica, de la UNT.

“Nunca es agradable que te vaya mal, uno se deprime bastante. Igual creo que no hay que dramatizar. El fracaso ya no está tan mal visto”, sostiene Salim. Y le gusta hacer una diferencia: “para mí, fracasar es no haberlo intentado nunca. Si dejé todo y no obtuve los resultados es otra cosa”.

“Hasta hace dos o tres años, era un tema tabú. Nadie quería contar si había tenido un fracaso. Pero ahora se convirtió en una moda y se habla de los beneficios que tienen las malas experiencias”, añade Loizeau, uno de los directores de Endeavor Argentina y fundador de muchos emprendimientos de alto impacto.

Una nueva tendencia mundial le está dando revancha a los fracasados. Errar es considerado hoy una de las claves del éxito. Abundan las charlas sobre “el éxito del fracaso” o “las claves para fallar con éxito”. En los próximos días se realizará una nueva edición del evento llamado “Fuckup Nights” cuyo eje es contar historias de fracasos, sacarles el jugo y convertirlos en herramientas de aprendizaje.

Mirar desde otro lugar

El psicólogo José María Blunda, experto en recursos humanos, sitúa al fracaso dentro de los eventos negativos que disparan inmediatamente una emoción negativa: “frustración, sufrimiento, enojo, impotencia, etcétera; pone en evidencia que no conseguí lo que ambicionaba, eso que quería y lo relacionaba con éxito, bienestar, logro”. El problema, según analiza no es equivocarnos sino cómo reaccionamos ante ese error, qué hacemos con eso que nos pasa.

“Lo que cada persona y grupo necesita gestionar, es cuánto tiempo queda invadido por esas emociones y cómo busca correrse de allí. Es clave empezar a ver ese resultado desde un lugar diferente, de mayor neutralidad emocional para poder aprender de él”, sostiene. Y añade: “en algunos planos para lograr los resultados deseados es necesario aceptar como parte del juego, que puedo perder en la competencia. Para ganar tengo que estar dispuesto a aceptar la derrota, el no-logro, como una posibilidad”, resalta.

Historias comunes

La primera empresa de Bill Gates fue un desastre. Steve Jobs fue despedido de Apple, la compañía que él mismo fundó. A Walt Disney lo dejaron sin empleo en un periódico por su falta de creatividad. Y el primer estudio de animación que abrió con su nombre cayó en bancarrota. Thomas Edison es otro ejemplo: falló miles de veces antes de desarrollar la primera bombilla de larga duración.

Las historias de personas que tuvieron que superar fracasos son innumerables. “Cuando explorás la vida de las personas más exitosas de seguro encontrás algún fracaso. Es bueno saber que no son superhéroes, que son personas que se equivocaron y aprendieron a sobreponerse a sus fracasos”, opina Patricia Cerrizuela, representante de Endeavor en el norte argentino.

La experta cuenta que en Silicon Valley el fracaso no solamente se valora como experiencia, sino que hasta llega a ser venerado. “En América Latina todavía no estamos tan amigados con los fracasos. Igualmente, en los últimos años ya no se oculta lo cual es un gran avance. Sí estoy a favor de promover los errores porque siempre te dejan buenos aprendizajes”, sostiene.

“Si te va mal sistemáticamente, si no podés identificar lo que te pasa, el fracaso no tiene sentido. Cuando deja un aprendizaje, es irreemplazable y puede ser clave para el éxito”, concluye.


"Creer que existen fracasados es limitante para cualquier cultura emprendedora"

“Lograr resultados, requiere de habilidades técnicas, de capacidad de aprendizaje y también de condiciones en el carácter de personas y equipos: autoconfianza, perseverancia, temple. Por supuesto que estas virtudes necesitas que tengas una relación con el error que implique quitarle gravedad, verlo como algo pasajero, modificable en el próximo intento”, sostiene José María Blunda, experto en Recursos Humanos, a quien no le gusta hablar de fracaso. En su opinión es un término que no ayuda.

- ¿Creés que el error no es el problema, sino cómo se reacciona ante él?

- Lo óptimo para personas y organizaciones es que consideren al error como un espacio para aprender. Sí creo que hay que hacer una distinción entre dos tipos de errores, muy diferentes. Una cosa es el error involuntario, que se produce por falta de preparación, malos cálculos o interferencias no previstas. Otro tipo de error, es aquel que es producto de la mala fe, deslealtad, mala intencionalidad.

- ¿En general, en Tucumán hay una baja tolerancia al error y, por ende, una gran dificultad para aprender de los fracasos?

- ​o he leído ningún estudio al respecto en Tucumán. Sí puedo decir que escuché muchas veces la expresión “es un fracasado” en alusión a personas y grupos que no consiguieron un​a victoria o que tuvieron un traspié. Claramente esta creencia es limitante para cualquier cultura emprendedora.

- ¿Cómo se puede capitalizar el fracaso?

- La mejor forma de hacerlo es con un concepto que la psicología ha tomado un concepto de la física. Me refiero a la resiliencia. Con este término, la física se refiere a la “resistencia de los materiales que se doblan sin romperse, para recuperar la situación o forma original”. Aplicado al fenómeno humano, se hace mención a que una persona o grupo que desarrolla esta capacidad es capaz de sobreponerse a cualquier contratiempo, e inclusive resultar fortalecido por las adversidades. Ejemplos en nuestra provincia y país, sobran. Creo que la frase popular “todo problema encierra grandes oportunidades”, podría referirse a esto.


El fracaso te hace más humilde”
Diego Noriega, fundador de alaMaula.com y de SegundoHogar.com, está convencido de que un emprendedor madura cuando sabe dominar los fracasos. “Lo que vemos es que de a poco se va desmitificando el fracaso, que es el principal miedo que tiene el emprendedor. Es bueno contemplar la posibilidad de que no te vaya bien. Tengo 13 emprendimientos en mi carrera; me fue mal en 9 de ellos. Aprendí que lo que llamamos éxito no es tan así. Y que el fracaso es el mejor maestro porque te hace más humilde. Otro aprendizaje es: el comienzo de toda historia es fundamental. Lo que hagas en el primer año definirá para siempre el futuro de ese proyecto. Estar solo no es bueno, pero que si estás acompañado ese socio tiene que tener la misma pasión que vos en lo que está haciendo. Y no olvidemos lo que dijo Bill Gates: a la vuelta hay un gran éxito hay un enorme fracaso”. 
 
“Desde la escuela te preparan para no tolerar el error”
Tito Loizeau, fundador de la agencia Caramba! y director de Endeavor Argentina, sostiene que hay que cambiar la idea de que el fracaso es igual a algo irremediable. “Si vos lo tomás como algo que te  puede pasar en la vida, cuando te pasa no es tan dramático. El problema creo que es la visión social del tema. Hoy desde el método escolar hasta facebook, todo es la valoración de éxito. Todo el sistema educativo te prepara para que fracasar sea un problema”.
“No hay error que no sea capitalizable. Aprendí muchas cosas: no hay que creer en lo que la gente te dice que hace, tenés que ver lo que hace. No hagas un negocio donde no vas a poner la pasión todos los días”.
“Hay que desdramatizar al fracaso. Ya no es algo tan terrible. Es bueno escuchar lo que le pasó a otros cuando erraron y siempre estar preparados”.

"El fracaso te hace más humilde”

Diego Noriega, fundador de alaMaula.com y de SegundoHogar.com, está convencido de que un emprendedor madura cuando sabe dominar los fracasos. “Lo que vemos es que de a poco se va desmitificando el fracaso, que es el principal miedo que tiene el emprendedor. Es bueno contemplar la posibilidad de que no te vaya bien. Tengo 13 emprendimientos en mi carrera; me fue mal en 9 de ellos. Aprendí que lo que llamamos éxito no es tan así. Y que el fracaso es el mejor maestro porque te hace más humilde. Otro aprendizaje es: el comienzo de toda historia es fundamental. Lo que hagas en el primer año definirá para siempre el futuro de ese proyecto. Estar solo no es bueno, pero que si estás acompañado ese socio tiene que tener la misma pasión que vos en lo que está haciendo. Y no olvidemos lo que dijo Bill Gates: a la vuelta hay un gran éxito hay un enorme fracaso”.

 
“Desde la escuela te preparan para no tolerar el error”

Tito Loizeau, fundador de la agencia Caramba! y director de Endeavor Argentina, sostiene que hay que cambiar la idea de que el fracaso es igual a algo irremediable. “Si vos lo tomás como algo que te  puede pasar en la vida, cuando te pasa no es tan dramático. El problema creo que es la visión social del tema. Hoy desde el método escolar hasta facebook, todo es la valoración de éxito. Todo el sistema educativo te prepara para que fracasar sea un problema”.
“No hay error que no sea capitalizable. Aprendí muchas cosas: no hay que creer en lo que la gente te dice que hace, tenés que ver lo que hace. No hagas un negocio donde no vas a poner la pasión todos los días”.
“Hay que desdramatizar al fracaso. Ya no es algo tan terrible. Es bueno escuchar lo que le pasó a otros cuando erraron y siempre estar preparados”.